La Barbacoa: Dieguito Brigante (I)

ATENCIÓN: Antes de leer esto, has de leer La Barbacoa: Historia Jotadé – Primera Parte, sino, todo esto tendría poco sentido.

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Cómo me gustan las barbacoas. Carne, grasa, mojo picón, celulitis, gordura. Se pasa de vicio, empiezas a comer un poco después del desayuno y acabas un poco antes de la cena. Hace poco fui invitado a una barbacoa por una gente un tanto extraña, por no decir que eran raros de cojones, pero aún así, era una barbacoa y no se puede rechazar.

Como siempre, me dejé llevar por la gula y una vez allí me sentía rodeado de gente rarísima y como único consuelo comida a expuertas. Entonces, eché mano del móvil y llamé a Jotadé que, como había previsto, no se había presentado.

JD – ¿Quién coño es?

DB – Jota, cabrón, ¿Qué haces te has vuelto a quedar dormido?

Este nota siempre es igual, que manera de tocarme la polla. Su seriedad es nula y encima además se atreve a vacilar, soltándome excusas baratas de perros. Aún así, sigue siendo inocente y débil, sobre todo si mencionas la palabra mojo picón. No conozco una manera más fácil de convencer a una persona. Creo que algún día podría conseguir que me la chupara si me echara mojo picón por la polla.

Y ahora tocaba esperar que llegase y aguantar entre toda aquella gente tan rara. Como cuando esperas algo el tiempo pasa más lento, así que decidí usar unas de mi supertácticas avanzadas: Hice un viaje a babia y me quedé en la inopia, mirando a todo el mundo pero sin mirar a nadie a la misma vez. Esto a veces puede traer problemas, ya que sin quererlo, te quedas mirando a la gente bastante tiempo y no te das cuenta. Así me pasó a mi en la barbacoa. En mi caso, mirando a un chaval que tenía un extraño tic en el ojo:

– ¿Por qué me miras tanto?

– ¿…eh?

– ¿Que qué me estás mirando?

– Emm… ¿Tú cuando jugabas a las cartas al “poli-ladrón” tenías que tenerlo chungo no?

– ¿Cómo?

– Te voy a hacer un pregunta ¿Qué hace una rubia como esa entre tanto freak?

– Es la prima de Laura

Y señalo a laura, la cual tenía la cara inundada de granos. Resultaba dificil discenir entre si eso era un cara o un pizza barbacoa. Como Jotadé estaría a punto de llegar, le fui a pedir una motillo que tenía por allí para ir a la puerta de la urbanización a recogerlo.

– Laura, necesito tres cosas de ti

– Dime – Respondío ruborizada

– Tranquila, no te lo tomes por ese camino, das realmente asco. Primero necesito que digas donde está el baño, que te voy a plantar un truñaco en tu casa que vas a tener que cambiar toda la fontanería. Segundo, necesito saber si me prestas el zip ese que tienes ahí. Y por último y lo que más me inquieta… ¿Cómo coño sabe un ciego cuando se ha limpiado el culo?

Tras oir mi respuesta, su rubor desapereció y a cambió frunció levemente su entrecejo. Me contestó cortésmente a mis dos primeros requerimientos y me dejó con la duda del tercero. Fui al baño y realicé una de las mejores cagadas de mi vida, sino la mejor. Cada vez que hago una gran cagada me siento orgulloso. Para un hombre, cagar es el símil femenino de tener un hijo. La única diferencia es que las mujeres son demasiado quejicas, no saben lo que se sufre echando un truño de dimensiones descomunales. Lo que aún no tengo claro es qué da más placer, si tener a tu hijo recién nacido entre tus brazos o ver tus preciosos y olorosos excrementos al fondo del excusado.

Monté en la casi reventada motillo de 49cc y fui a la entrada de la urbanización. Allí, se encontraba una pareja de guardias civiles dando por culo a todo el que pasaba. Llevaba allí ya 5 minutos esperando, comiendo algunas pipas saladas cuando escuché de lejos el rugido de la leona. Dichos guardia civiles entretuvieron un rato a Jotadé, pero poco después entró en la urbanización y lo saludé.

DB – Cabrooooón. Eres un flojo y no veas si has tardado

JD – ¡Qué dices! Si la suzi ha venido al máximo.

DB – ¿Por qué me has señalado?

JD – Le he dicho que eras un retrasado mental al que tenía que cuidar y al verte la cara se lo han creído.

Siempre con sus chistes que no tienen ni puta gracia. Le dediqué un sonrisa hipócrita y mientras él se agachaba para ver no sé que cosa del quad, le eché las cáscaras de las pipas que me estaba comiendo por el pelo. Partimos y llegamos a la casa donde nos esperaba nuestra ansiada comilona.

A pesar de que me había llamado retrasado mental, Jotadé tuvo un buen gesto y antes de entrar en la casa y hacer las consecuentes presentaciones, me limpió un poco de tiza que tenía en la espalda. A pesar de que últimamente me toca mucho la polla, tuvo un buen gesto y me libró de hacer el ridículo.

Al poco de estar allí, veía a mi compañero nervioso. Yo sólo quería disponerme a comer, pero parecía que Jotadé tenía todos los músculos del cuerpo agarratodos. Como ví que la rubía esa que estaba tan buena se acercaba a hablar con él, aproveché para ir a la barbacoa y ponerme a hacer hamburguesas. Todo el mundo sabe que las buenas barbacoas se empiezan con hamburguesas.

Al llegar ya había dos compañeros friendo salchichas esas que tienen más mala cara que los pollos del hipercor. Al llegar, les di un poco de coba para ver si me dejaban tomar el trono. Me puse entre medio de ellos.

– ¿Qué haceis par de dos?

– Aquí… Hostias, que mal huele ¿no?

– Serán las salchillas esas de mierda.

Miré a uno de ellos que se tapaba la nariz mientras hacía las salchillas. Me miro y acto seguido apartó un poco su mirada para que acabase en el otro freak que estaba allí. Giré mi cabeza un poco y vi que estaba haciendo gestos cuanto menos estrafalarios. Poco después se fueron. Llegaba mi tuno de ponerme a los mandos de las pinzas.

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Los Hombres buenos odian en su justa medida las salchichas

CONTINUARÁ…

  1. #1 por Schaduwplek el febrero 15, 2009 - 8:23 am

    Dios mío, que gran sincronización entre los textos. Sois muy buenos
    Espero con una leve impaciencia la continuación del relato.

  2. #2 por mujer explicita el febrero 15, 2009 - 4:00 pm

    jajajajjajajja mnkanta komo kada uno keunta su version d los hexoss xDDD
    gran posst..la verda esq lo habia olvidadoo x kompleto;)
    espero kon ansia los siguientees!

  3. #3 por ezefece el febrero 15, 2009 - 6:12 pm

    jajajaj aunke no lleve muxo tiempo aki,os leia desde ace algun tiempo,y este relato me encanta!😀

  4. #4 por Dieguito Brigante el febrero 15, 2009 - 7:20 pm

    “Para un hombre, cagar es el símil femenino de tener un hijo. La única diferencia es que las mujeres son demasiado quejicas, no saben lo que se sufre echando un truño de dimensiones descomunales. Lo que aún no tengo claro es qué da más placer, si tener a tu hijo recién nacido entre tus brazos o ver tus preciosos y olorosos excrementos al fondo del excusado.”

    A mi esa frase me encanta.

  5. #5 por Pichu el febrero 16, 2009 - 11:05 pm

    Puto amo diego,de los post que mas me han gustao en to lo que llevo viendo tus tonterias!

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