A lomos de una Bestia

Me acuerdo cuando la conocí, estaba cagado de miedo. A pesar de que ya es mucho tiempo el que llevo escuchándola y sientóndala, no sé si será porque soy un nostálgico o porque me sigue erizando los pelos cada uno de sus pasos. Podría describir cada centímetro de su metálica anatomía, pero cada día que la oigo, me parece que vuelvo a nacer y no conozco nada del mundo, su rugido me estremece y me hace levitar. Podría ser el único sonido que te puede elevar para que le mees en la cara a Dios y de un golpe tirarte al inferno para que Satanás te meta una piña por el culo.

Pero si oirla y verla provoca sensaciones y sentimientos desmesurados, lo que se siente al poseerla es algo infinito. Aunque no por hablar con la primera persona me da plenos poderes de posesión. Ella es un ente a parte del resto que ha hecho un pacto para que solo una persona pueda disfrutar de sus delicias. Es como Éragon y su dragona. El jinente la domina, pero solo porque ella quiere, porque el poder de ésta es casi ilimitado, pero sin su dueño no es nada.

Y una vez este quiz pro quo ha quedado tan pantente que se obvia, es cuando empieza el baile. Súbete, pero tranquilo, aunque estés a un metro del suelo el vértigo que sientes es solo una ilusión. Agárrate fuerte. ¿Te parecía ensordecedor cuando pasaba a tu lado? Pues tener su corazon latiendo a 100 % hace que tus tímpanos supliquen a dios que no estallen en mil pedazos. Tus costillas hacen un esfuerzo inhumano para sostener tu corazón, tu cerebro está confuso, no sabe que pensar, tus piernas quieren correr, tus brazos volar como si fueran alas, pero en el fondo, te sientes seguro, como si de una tarde de domingo en el sofá de tu casa se tratase.

Agarrate bien“, te dice el jinete. Te agarras levemente, pensando que no será para tanto. El tiempo se para y en un microsegundo apareces 30 metros más adelante, con la espalda más cerca de la horizontal que de otra cosa. “Ten cuidado, he dicho que te agarres bien“. Asientes, sabiendo que si no haces caso a esas palabras, acabarás en suelo, desterrado de ese submundo en el que la única ley es la velocidad.

Tardas en darte cuenta de qué está pasando. El tiempo no pasa, la gente no se mueve, los coches están parados, las hojas de los árboles tras su caida se levantan a tu paso. La sensación de incertumbre se apodera de tu cuerpo al mismo tiempo que la de satisfacción. Si el cielo existe, puede se aproxime mucho esto. Y si voy al infierno, no temeré encontrare con dragones o monstruos del inframundo, porque yo iré a lomos de una bestia.

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¿Lo ves? Ya está delante tuya

  1. #1 por LuiS el marzo 9, 2009 - 2:16 am

    vaya descripción… loo unico q falta es decir q es amarillo.
    jd a ver cuando me das una werta q creo q no me monto desde q ibamos al gym. fite… ace ya un año casi

  2. #2 por mujer explicita el marzo 9, 2009 - 12:31 pm

    no sé que me gusta más si el texto de dieguito brigante o el montar en la bestia!!
    ( experiencia increible:DD)

  3. #3 por Jotade el marzo 9, 2009 - 3:53 pm

    ESTO DA PARA PAJA.

    Eso es sentimiento.

    A sus pies.

  4. #4 por Dieguito Brigante el marzo 9, 2009 - 10:36 pm

    Luis, ya dije que era amarillo, en la primera descripcion.
    Mujer, prueba leer mientras montas xD
    Jota, esto es la exhaltacion de la exhaltacion, es enfasis, a parte de un homenaje. Se lo merece.

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