El día que traiccioné a Jotadé

¿Te acuerdas? Pues acuérdate

Otra vez en el autobús, otro día más aguantar lo mismo de siempre. Me frustra muchísimo tener que viajar en autobús. Con lo prepotente que soy, tener que resignarme y viajar en el autobús es como tener que chupar una mierda o ver un programa de Ana Rosa Quintana. Intento convencerme de que esos viejecitos que se intentan colar en el autobús son entrañables, cuando lo que te apetece es darles una patada en la boca; de que en realidad no es tan caro, que no huele tan mal, que no tarda tanto. Aunque lo que os voy a contar hoy, empezó en un autobús…

Volvía del centro de hacerme pasar por un guía turístico de chinos, no para lucrarme, sino para hacerles creer cosas inverosímiles y así asustarles, con la correspondiente carcajada que eso me provocaría. El caso es que volvía en el autobús, hastiado de lo largo que se me hacía el viaje cuando se subió un conocido y se puso a charlar conmigo. El sujeto en cuestión es un tipo bastante salido, al igual que yo. Cuando un salido se encuentra con otro salido se alivia bastante al hablar, ya que puede decir ciertas cosas que delante de otra personas le avergonzaría decirlas.

– Conocido: ¿Has visto esa?

– DB: Sí, yo le daba.

– C: Ya, no te iba a decir eso. Bueno sí. Pero lo que me refería es que ahora que está llegando el calor, las mujeres se quitan los abrigos y empiezan a enseñar carne. Solo se le ve la pantorrila, pero a mi me pone.

Al llegar a mi casa, cansado, encendí el ordenador y me metí en el hinternec para leer noticias y demás. Soy un autoengañado consentido, por llamarlo de alguna manera. Siempre entro con la misma predispoción, cuando en realidad lo que quiero es ver porno, y es lo que acabo haciendo. Jotadé por el msn me avisaba de que había un link en descarga directa para disfrutar de la prometedora Pirates 2. Dejé el ordenador descargando la película mientras iba a plantar un pino.

Cual fue mi sorpresa al volver cuando vi en la pantalla un mensaje de error. Intenté volver a poner la descarga pero la pantalla se apagó de repente. Una ventana nueva se abrió y como si de una videoconferencia se tratase, una figura sin rostro empezó a hablarme. No creía lo que veía, un enano se había colado en mi ordenador y me estaba jodiendo el porno.

– Chico: Diego ¿Sabes quien soy?

– DB: Emm… Mamá, de verdad, estaba haciendo un trabajo, no sé que es esto.

– C: ¡No, idiota! ¡Soy Chicho Terremoto!

– DB: ¡Oh Dios mío! ¿Puedes decir “tres puntos, colega”?

– C: ¡Calla! No vengo en señal de amistad, vengo a encomendarte una misión. Quiero que demuestres al mundo que también puedes ser un romántico y un sentimental y para ello tendrás que escribir un poema que enamore hasta a una mapache. Te veré por la tarde. Aquí te dejo escrito la dirección donde tendrás que acudir.

Me quedé pensativo ¿Habrá en África españoles en los semáforos vendiendo clínex? En fin, tenía que un cometido que cumplir, para lo cual pensé que lo mejor sería ir a casa de un compañero poeta que tengo. En principio esa era la idea, pero de camino había un bar y dentro multitud de personas que querían invitar y yo no sé que decir que no. Entre cerveza y cerveza pensaba en mi escrito y, antes de darme cuenta, tenía que irme.

Llegué donde ese enano me había citado, llevaba un cogorza muy grande y el papel en la mano. Chicho llegó acompañado de Chevantón. Éste último se acercó a mi y me dijo al oido: “muestra tus respetos a Chicho. Tienes suerte, si Chevantón ve mucho porno, lo llevan preso”

– Chicho: Bien, quiero ver ese poema.

– Me falta darle matices. Toma.

– ¡Pero si está vacío!

– Es que no encontraba ninguna palabra que rimara con clítoris.

– ¿Estás borracho? ¡Siempre estás igual!

– No, siempre no. Cuando duermo no estoy borracho.

– ¡Insensato! Parace que no me conoces. Tu osadía te hará que quedes sin porno. A no ser que… Derrames sangre, sangre de un ser cercano a ti. Esa persona tendrá que ser… Jotadé Trece.

– ¿Y si no lo hago?

– Te quedarás sin porno, ya te lo he dicho.

– Ah… es verdad. Está bien, lo haré.

Tenía que tomar una decisión y casi sin darme cuenta, la había tomado. Nunca pensé que llegaría a esa situación. Un hombre necesita 3 cosas vitales para vivir: El oxígeno, el porno y… no, solo son dos. Así que cogí una espada que tenía guarda para el acto que tenía que llevar a cabo. Tenía que ejecutarlo al milímetro, para que que nada saliese mal.

Allí estaba yo, en la punta del puente de triana, esperando hacer de verdugo a quien creía que nunca lo iba a hacer. Me dirigí hacia el como Romaric se dirige hacia un buen bocata de nocilla, con las ansías de que llegue el momento cuanto antes. La presa corría asustada, pero mis largas piernas podían más. Cuando lo tuve acorrolado, a punto de empalarlo, acerqué la punta de mi espada a su nariz, en la que estratégicamente había colocado una pelotilla del culo, por lo cual, cayó desmayado.

Cogí el cuerpo y lo llevé donde Chicho me había indicado, mi plan se estaba ejecutando a las mil maravillas…

  1. #1 por Pololos el marzo 12, 2009 - 3:43 pm

    Por Dios que me bajaré Pirates 1 y 2

  2. #2 por Pabliyo (Emeá) el marzo 12, 2009 - 5:36 pm

    mmm… continuara??

  3. #3 por Dieguito Brigante el marzo 12, 2009 - 5:40 pm

    Puede ser.

    muahaha

  4. #4 por Dieguito Brigante el marzo 17, 2009 - 12:24 am

    Pololo, buena decisión, me alegra ser buen promovedor del buen pr0n.

  5. #5 por LuiS el marzo 17, 2009 - 10:58 am

    eso es diego! a enganxar a la audiencia😉

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